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lunes, 26 de enero de 2015
jueves, 15 de enero de 2015
jueves, 30 de octubre de 2014
https://www.youtube.com/watch?v=l-RsrmYSyQY
¿QUÉ TIPO DE MAESTRO ME GUSTARÍA SER?
Desde el momento en el que decides estudiar para ser maestro, te preguntas muchas veces que tipo de profesor seré y lo más seguro que a medida que pasen los años cambies de opinión muchísimas veces. Ante todo, y supongo que como todos los que estén estudiando para esta profesión, y en cualquier otra profesión. Quieren hacer bien su trabajo y quieren ser un “buen profesor”.
Me gustaría ser un educador entusiasta, que disfrute con lo que hace y que hace disfrutar a los niños; un educador creativo y original a la hora de llevar a cabo las actividades; un educador organizado y ordenado; un educador sociable, que se explique y se haga entender muy bien, creativo y original que intente hacer actividades nuevas y diferentes cada semana; un educador que demuestre que le encanta su profesión y que disfruta llevándola a cabo.
Me gustaría ser capaz de innovar, de reaccionar bien ante los improvisto que me surjan, las dificultades y los conflictos. Quiero conseguir que los niños aprendan, pero no que memoricen y se sientan infelices o esclavos, quiero que aprendan divirtiéndose. Quiero que tengan ganas de ir a la escuela y que lo vean como algo divertido.
Creo que los niños de hoy en día deberían argumentar con sus propias ideas, defender sus puntos de vista y consensuar decisiones entre ellos y los profesores. Todas estas características y muchas más son las que debería tener un profesor ideal, pero siendo sincero, una cosa es el ideal de lo que quiero ser y otra es aceptar el tipo de maestro que creo que seré. Evidentemente todo requiere un compromiso y en este caso pondré todo de mi parte para hacer de la educación algo más que dar instrucciones.
El mejor profesor que tuve en mi vida, y uno de los responsables de que siga estudiando, me enseñó a cuestionarme todo lo que leía, escuchaba o veía. Me enseño que hay pocas cosas comparables a la emoción de ver como aprende un alumno gracias a tu trabajo. Por eso me gustaría ser un profesor que provoque conflictos cognitivos, que haga dudar y que les ayude a cuestionar si lo que escuchan, leen o ven es cuestionable o no.
Supongo que la sensación de ver a los niños con ganas de ir a clase, contentos y preguntándose el porqué de las cosas es lo que justifica el esfuerzo y los frutos del trabajo bien hecho.
¿QUÉ TIPO DE MAESTRO ME GUSTARÍA SER?
Desde el momento en el que decides estudiar para ser maestro, te preguntas muchas veces que tipo de profesor seré y lo más seguro que a medida que pasen los años cambies de opinión muchísimas veces. Ante todo, y supongo que como todos los que estén estudiando para esta profesión, y en cualquier otra profesión. Quieren hacer bien su trabajo y quieren ser un “buen profesor”.
Me gustaría ser un educador entusiasta, que disfrute con lo que hace y que hace disfrutar a los niños; un educador creativo y original a la hora de llevar a cabo las actividades; un educador organizado y ordenado; un educador sociable, que se explique y se haga entender muy bien, creativo y original que intente hacer actividades nuevas y diferentes cada semana; un educador que demuestre que le encanta su profesión y que disfruta llevándola a cabo.
Me gustaría ser capaz de innovar, de reaccionar bien ante los improvisto que me surjan, las dificultades y los conflictos. Quiero conseguir que los niños aprendan, pero no que memoricen y se sientan infelices o esclavos, quiero que aprendan divirtiéndose. Quiero que tengan ganas de ir a la escuela y que lo vean como algo divertido.
Creo que los niños de hoy en día deberían argumentar con sus propias ideas, defender sus puntos de vista y consensuar decisiones entre ellos y los profesores. Todas estas características y muchas más son las que debería tener un profesor ideal, pero siendo sincero, una cosa es el ideal de lo que quiero ser y otra es aceptar el tipo de maestro que creo que seré. Evidentemente todo requiere un compromiso y en este caso pondré todo de mi parte para hacer de la educación algo más que dar instrucciones.
El mejor profesor que tuve en mi vida, y uno de los responsables de que siga estudiando, me enseñó a cuestionarme todo lo que leía, escuchaba o veía. Me enseño que hay pocas cosas comparables a la emoción de ver como aprende un alumno gracias a tu trabajo. Por eso me gustaría ser un profesor que provoque conflictos cognitivos, que haga dudar y que les ayude a cuestionar si lo que escuchan, leen o ven es cuestionable o no.
Supongo que la sensación de ver a los niños con ganas de ir a clase, contentos y preguntándose el porqué de las cosas es lo que justifica el esfuerzo y los frutos del trabajo bien hecho.
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